Publicado: 11 de Marzo de 2016

El argayo de Borleña sigue causando estragos en Corvera de Toranzo. La incesante lluvia que azota Cantabria desde hace días provocó el fin de semana pasado un enorme desprendimiento de tierra que ha desplazado más de 2.000 metros cúbicos de tierra, fango, piedras y vegetación. El argayo afectó primero a la pequeña carretera que discurre en paralelo a la N-623 y que conduce al barrio Villegar, por lo que muchos vecinos están teniendo dificultades para acceder a sus casas. La masa de tierra era de tal envergadura que consiguió cambiar incluso el curso del arroyo La Toba. El avance del argayo alcanzó ayer finalmente a la carretera nacional de Burgos, lo que obligó a la Guardia Civil de Tráfico a cortar la vía en ese punto, a un kilómetro de Borleña.

Cortada al tráfico la principal vía de comunicación para los pueblos del valle del Pas, los agentes de la Benemérita organizaron ayer una serie desvíos para reordenar el tráfico: la circulación de turismos se redirigió hacia la carretera autonómica CA-602 en los puntos kilométricos 118 y 115, mientras que a camiones, autobuses y vehículos articulados se les recondujo hacia la CA-271 en esos mismos puntos kilométricos.

Desde Delegación del Gobierno en Cantabria se anunció que «el corte de la carretera se mantendrá mientras duren las obras de reparación del desprendimiento» sin precisar plazos.

Según informó el Ayuntamiento de Corvera de Toranzo, «nunca los vecinos se habían encontrado con un corrimiento de tierras de tal magnitud, y mucho menos con un cambio de cauce del río, que ahora mismo está circulando por las fincas». Ante esta situación, el Consistorio indicó que solicitará a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y al Gobierno regional «una rápida intervención» para dar solución al problema y permitir a los vecinos su entrada a las casas.

El Ayuntamiento destacó que el camino que ha quedado cortado es muy utilizado por turistas y visitantes, ya que en él se inicia el sendero que lleva a la cascada conocida popularmente como ‘el churrón de Borleña’, un excelente recurso turístico del municipio e importante punto de encuentro para los amantes de la naturaleza.

Argayo en Peñarrubia

Otro importante desprendimiento de rocas cortó también durante la noche del miércoles la carretera entre La Hermida y Bejes, a un kilómetro de la localidad del municipio de Peñarrubia. Una pala del Ayuntamiento de Peñarrubia procedió a retirar los restos del argayo para habilitar la carretera al tráfico de vehículos. Secundino Caso, alcalde de Peñarrubia, confirmó que la carretera quedó abierta a las doce de la noche del miércoles, ya que las rocas más grandes se arrastraron hasta una zona cercana, a la orilla de la carretera con ayuda de una pala de grandes dimensiones.

Fuente y foto: Diario Montañés